Versión estenográfica del cambio de Presidencia, Consejo Nacional de la Comunicación

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Amigas, amigos integrantes del Consejo de la Comunicación.

Después de lo que acabamos de ver, de presenciar, sólo tendría que decir: Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido, pero voy a decirles otras cosas.

PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Amigas, amigos integrantes del Consejo de la Comunicación.

Después de lo que acabamos de ver, de presenciar, sólo tendría que decir: Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido, pero voy a decirles otras cosas.

Estoy, la verdad, contento que estén aquí, doblemente contento, primero, porque esto demuestra que el gobierno representa a todos los mexicanos: a ricos, a pobres, a integrantes de todos los sectores económicos, de todas las clases sociales, a creyentes, a librepensadores, en fin, a todos los mexicanos, mexicanas.

Y este sitio, este palacio es la casa de todos los mexicanos; y el que estén ustedes aquí en este acto para dar inicio a una etapa nueva en la presidencia del Consejo de la Comunicación pues es parte de esa pluralidad y de ese interés, de ese deseo, de esa forma de gobernar, el que participemos todos, la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Todos tenemos que participar. Por eso estoy muy contento.

Pero además también estoy muy contento de que el Consejo de la Comunicación haya tomado esta iniciativa de ayudar a hacer conciencia de la importancia de la honestidad como forma de vida y como forma de gobierno. Es algo extraordinario el que hayan optado por llevar a cabo esta campaña, que atiende lo primordial.

El principal problema de nuestro país es la corrupción y eso es lo que queremos erradicar, desterrar de México; y es algo que podemos lograr entre todos, porque nos ayuda a todos el acabar con la corrupción.

Está demostrado que en los países donde no hay corrupción no hay pobreza, no hay inseguridad, no hay violencia. Ahí está el ejemplo de los países nórdicos, de Suecia, de Dinamarca, donde no hay corrupción y no hay pobreza, y no hay inseguridad, no hay violencia.

Nosotros no tendríamos necesidad de importar ese modelo de vida porque tenemos valores suficientes que nos han dejado las grandes civilizaciones, nuestras culturas, valores que se tienen en nuestros pueblos, en nuestras familias, una gran reserva de valores tiene nuestro país: valores culturales, morales, espirituales.

Y si exaltamos esos valores, vamos a llevar a cabo el renacimiento de México; y en particular el valor de la honestidad, que ya se tiene –insisto- en nuestra sociedad.

La corrupción no es -como se ha llegado a pensar- parte de nuestra cultura, no; nuestro pueblo es honesto, es trabajador y es fraterno.

Todavía se escucha en los pueblos la frase: ‘Haz el bien sin mirar a quién’ y ‘Yo ayudo porque si yo ayudo me va a ir mejor’. Eso es parte de la filosofía, de la doctrina de los mexicanos, esos valores.

La importancia, por ejemplo, de la familia en México, que es una institución fundamental, es la institución de seguridad social más importante del país, distinto a lo que sucede en otros países -con todo respeto- que van creciendo los hijos y los padres ya quieren que se vayan de la casa; aquí nosotros van creciendo nuestros hijos y no queremos que se vayan, hasta abusan, se quedan más de la cuenta. Le va mal a un miembro de la familia, acuden en su apoyo otros miembros de la familia.

Pues esos son los valores que tenemos. Por eso es muy importante el que podamos reforzar, exaltar, estos valores; no que estemos celebrando el dicho: ‘El que no transa, no avanza’, o lo que una vez contestó un político cuando le preguntaron que qué era la moral y dijo que era un árbol que daba moras y que no servía para nada, fue todavía más grosero; o que hay que triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. Hay que hacer a un lado todo eso y exaltar los valores.

Por eso esta campaña es importantísima, porque todos tenemos que ayudar a limpiar de corrupción al gobierno y a tener una sociedad mejor. Nos va a ayudar mucho.

Si no hay corrupción, alcanza el presupuesto, no hay necesidad de aumentar impuestos, de crear impuestos nuevos.

Si no hay corrupción, no tenemos por qué aumentar más allá de la inflación las gasolinas, el diésel, la luz, el gas.

Si no hay corrupción, no tenemos necesidad de endeudar al país, de conseguir créditos para financiar el gasto.

Si no hay corrupción, podemos financiar el desarrollo del país.

Por eso es muy importante esta campaña y es algo que va a ayudar mucho. Yo creo en la creación de conciencia a partir de la información, a partir de ir orientando se va creando conciencia. Son procesos, a veces lentos, pero muy importantes, porque cuando se logra eso queda bien arraigado, son cambios de mentalidad; es lo más difícil de lograr, el cambio de mentalidad, pero cuando cambia la mentalidad, cambia todo.

Estamos ahora inaugurando una etapa nueva en la vida pública del país, y eso es lo más importante, que se ha llevado a cabo, está en proceso un cambio de mentalidad. No es que cambió el modo de pensar de una vanguardia, de un grupo, de un partido, no; millones de mexicanos están tomando conciencia, participando, en la transformación que requiere nuestro país.

Por eso es muy importante el momento que estamos viviendo, estamos viendo tiempos interesantes. Mientras en otras partes del mundo hay inmovilismo y hasta decadencia, nosotros estamos saliendo de la crisis de un proceso de degradación por este cambio de mentalidad que se está iniciando.

Yo creo mucho en esto. Hay acciones de la sociedad, más que del gobierno, que han influido para bien en los últimos tiempos. No todo ha sido malo. Un ejemplo: la toma de conciencia para cuidar el medio ambiente, para cuidar la ecología.

Los de mi generación teníamos otra formación sobre eso. Yo me críe en un pueblo, en el campo y salíamos al campo con el tirador o la resortera. Y hace poco comentaba yo que en Semana Santa se comían las tortugas en mi pueblo, hasta hace 30 años, todos los quelonios -que hay muchos-, en Tabasco hay una gran variedad de tortugas, pochitoque, hicotea, tortuga, guao, guaraguao, etcétera, etcétera.

Ahora no podemos hacer eso, no debemos hacerlo. Y ya nuestros hijos nos cuestionan y nos critican. Es un problema para los fumadores que -se los digo con todo respeto- ya en la casa con los hijos es fuerte la presión, hay motines emocionales, porque se avanzó mucho en la toma de conciencia durante este tiempo.

Entonces, si esta campaña se lleva a cabo como está planeada y seguimos trabajando juntos con este propósito, vamos a dejar una buena herencia a las nuevas generaciones. Un México honesto, un México limpio, un México caracterizado por la integridad, por el mantener valores, el no hacer a un lado los valores culturales, morales, espirituales.

Pensar que no sólo de pan vive el hombre, que hay que buscar el bienestar material, pero también buscar el bienestar del alma, que esa es la verdadera felicidad, no sólo acumular bienes materiales, fama, títulos. La verdadera felicidad es estar bien con uno mismo, estar bien con nuestra conciencia y estar bien con el prójimo, esa es la verdadera felicidad. Eso es lo que queremos, eso es a lo que aspiramos.

Y no es cierto que el gobierno no tiene por qué meterse en estos asuntos, no. Durante mucho tiempo el objetivo principal de los gobiernos en el mundo era conseguir la felicidad de los pueblos, no que sólo aumentara el Producto Interno Bruto o que se lograran mejores condiciones de vida o de trabajo. El objetivo principal era alcanzar la felicidad.

Por eso yo celebro que se esté llevando a cabo este cambio, esta transición en el Consejo de la Comunicación.

Les agradecemos mucho por estar aquí, por su participación.

Nuestro agradecimiento muy especial a Federico, que deja la presidencia, pero lo conocimos y nos consta que es una persona buena, íntegra, un empresario con dimensión social, con dimensión cívica.

Por eso también le damos la bienvenida a José Carlos Azcárraga, que sabemos va a a representarles a ustedes como ustedes lo merecen.

Nos dio mucho gusto estar aquí.

Muchas gracias.

Estamos muy agradecidos con ustedes. Vamos juntos para lograr la transformación de México, por nosotros y por los que vienen detrás de nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos, las nuevas generaciones.

¡Que viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

Estoy, la verdad, contento que estén aquí, doblemente contento, primero, porque esto demuestra que el gobierno representa a todos los mexicanos: a ricos, a pobres, a integrantes de todos los sectores económicos, de todas las clases sociales, a creyentes, a librepensadores, en fin, a todos los mexicanos, mexicanas.

Y este sitio, este palacio es la casa de todos los mexicanos; y el que estén ustedes aquí en este acto para dar inicio a una etapa nueva en la presidencia del Consejo de la Comunicación pues es parte de esa pluralidad y de ese interés, de ese deseo, de esa forma de gobernar, el que participemos todos, la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Todos tenemos que participar. Por eso estoy muy contento.

Pero además también estoy muy contento de que el Consejo de la Comunicación haya tomado esta iniciativa de ayudar a hacer conciencia de la importancia de la honestidad como forma de vida y como forma de gobierno. Es algo extraordinario el que hayan optado por llevar a cabo esta campaña, que atiende lo primordial.

El principal problema de nuestro país es la corrupción y eso es lo que queremos erradicar, desterrar de México; y es algo que podemos lograr entre todos, porque nos ayuda a todos el acabar con la corrupción.

Está demostrado que en los países donde no hay corrupción no hay pobreza, no hay inseguridad, no hay violencia. Ahí está el ejemplo de los países nórdicos, de Suecia, de Dinamarca, donde no hay corrupción y no hay pobreza, y no hay inseguridad, no hay violencia.

Nosotros no tendríamos necesidad de importar ese modelo de vida porque tenemos valores suficientes que nos han dejado las grandes civilizaciones, nuestras culturas, valores que se tienen en nuestros pueblos, en nuestras familias, una gran reserva de valores tiene nuestro país: valores culturales, morales, espirituales.

Y si exaltamos esos valores, vamos a llevar a cabo el renacimiento de México; y en particular el valor de la honestidad, que ya se tiene –insisto- en nuestra sociedad.

La corrupción no es -como se ha llegado a pensar- parte de nuestra cultura, no; nuestro pueblo es honesto, es trabajador y es fraterno.

Todavía se escucha en los pueblos la frase: ‘Haz el bien sin mirar a quién’ y ‘Yo ayudo porque si yo ayudo me va a ir mejor’. Eso es parte de la filosofía, de la doctrina de los mexicanos, esos valores.

La importancia, por ejemplo, de la familia en México, que es una institución fundamental, es la institución de seguridad social más importante del país, distinto a lo que sucede en otros países -con todo respeto- que van creciendo los hijos y los padres ya quieren que se vayan de la casa; aquí nosotros van creciendo nuestros hijos y no queremos que se vayan, hasta abusan, se quedan más de la cuenta. Le va mal a un miembro de la familia, acuden en su apoyo otros miembros de la familia.

Pues esos son los valores que tenemos. Por eso es muy importante el que podamos reforzar, exaltar, estos valores; no que estemos celebrando el dicho: ‘El que no transa, no avanza’, o lo que una vez contestó un político cuando le preguntaron que qué era la moral y dijo que era un árbol que daba moras y que no servía para nada, fue todavía más grosero; o que hay que triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. Hay que hacer a un lado todo eso y exaltar los valores.

Por eso esta campaña es importantísima, porque todos tenemos que ayudar a limpiar de corrupción al gobierno y a tener una sociedad mejor. Nos va a ayudar mucho.

Si no hay corrupción, alcanza el presupuesto, no hay necesidad de aumentar impuestos, de crear impuestos nuevos.

Si no hay corrupción, no tenemos por qué aumentar más allá de la inflación las gasolinas, el diésel, la luz, el gas.

Si no hay corrupción, no tenemos necesidad de endeudar al país, de conseguir créditos para financiar el gasto.

Si no hay corrupción, podemos financiar el desarrollo del país.

Por eso es muy importante esta campaña y es algo que va a ayudar mucho. Yo creo en la creación de conciencia a partir de la información, a partir de ir orientando se va creando conciencia. Son procesos, a veces lentos, pero muy importantes, porque cuando se logra eso queda bien arraigado, son cambios de mentalidad; es lo más difícil de lograr, el cambio de mentalidad, pero cuando cambia la mentalidad, cambia todo.

Estamos ahora inaugurando una etapa nueva en la vida pública del país, y eso es lo más importante, que se ha llevado a cabo, está en proceso un cambio de mentalidad. No es que cambió el modo de pensar de una vanguardia, de un grupo, de un partido, no; millones de mexicanos están tomando conciencia, participando, en la transformación que requiere nuestro país.

Por eso es muy importante el momento que estamos viviendo, estamos viendo tiempos interesantes. Mientras en otras partes del mundo hay inmovilismo y hasta decadencia, nosotros estamos saliendo de la crisis de un proceso de degradación por este cambio de mentalidad que se está iniciando.

Yo creo mucho en esto. Hay acciones de la sociedad, más que del gobierno, que han influido para bien en los últimos tiempos. No todo ha sido malo. Un ejemplo: la toma de conciencia para cuidar el medio ambiente, para cuidar la ecología.

Los de mi generación teníamos otra formación sobre eso. Yo me críe en un pueblo, en el campo y salíamos al campo con el tirador o la resortera. Y hace poco comentaba yo que en Semana Santa se comían las tortugas en mi pueblo, hasta hace 30 años, todos los quelonios -que hay muchos-, en Tabasco hay una gran variedad de tortugas, pochitoque, hicotea, tortuga, guao, guaraguao, etcétera, etcétera.

Ahora no podemos hacer eso, no debemos hacerlo. Y ya nuestros hijos nos cuestionan y nos critican. Es un problema para los fumadores que -se los digo con todo respeto- ya en la casa con los hijos es fuerte la presión, hay motines emocionales, porque se avanzó mucho en la toma de conciencia durante este tiempo.

Entonces, si esta campaña se lleva a cabo como está planeada y seguimos trabajando juntos con este propósito, vamos a dejar una buena herencia a las nuevas generaciones. Un México honesto, un México limpio, un México caracterizado por la integridad, por el mantener valores, el no hacer a un lado los valores culturales, morales, espirituales.

Pensar que no sólo de pan vive el hombre, que hay que buscar el bienestar material, pero también buscar el bienestar del alma, que esa es la verdadera felicidad, no sólo acumular bienes materiales, fama, títulos. La verdadera felicidad es estar bien con uno mismo, estar bien con nuestra conciencia y estar bien con el prójimo, esa es la verdadera felicidad. Eso es lo que queremos, eso es a lo que aspiramos.

Y no es cierto que el gobierno no tiene por qué meterse en estos asuntos, no. Durante mucho tiempo el objetivo principal de los gobiernos en el mundo era conseguir la felicidad de los pueblos, no que sólo aumentara el Producto Interno Bruto o que se lograran mejores condiciones de vida o de trabajo. El objetivo principal era alcanzar la felicidad.

Por eso yo celebro que se esté llevando a cabo este cambio, esta transición en el Consejo de la Comunicación.

Les agradecemos mucho por estar aquí, por su participación.

Nuestro agradecimiento muy especial a Federico, que deja la presidencia, pero lo conocimos y nos consta que es una persona buena, íntegra, un empresario con dimensión social, con dimensión cívica.

Por eso también le damos la bienvenida a José Carlos Azcárraga, que sabemos va a a representarles a ustedes como ustedes lo merecen.

Nos dio mucho gusto estar aquí.

Muchas gracias.

Estamos muy agradecidos con ustedes. Vamos juntos para lograr la transformación de México, por nosotros y por los que vienen detrás de nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos, las nuevas generaciones.

¡Que viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

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